La belleza de lo esencial no responde a una lógica de reducción formal, sino a una ética del hacer. Se manifiesta en objetos que asumen su origen, su materialidad y su tiempo, y que entienden el diseño como una forma de relación antes que como un gesto de estilo.
La belleza de lo esencial no responde a una lógica de reducción formal, sino a una ética del hacer. Se manifiesta en objetos que asumen su origen, su materialidad y su tiempo, y que entienden el diseño como una forma de relación antes que como un gesto de estilo.